martes, 27 de julio de 2010

Espectáculos pirotécnicos callejeros

¿Cuántos almuerzos?

Esta u otra pregunta similar se han hecho algunos amigos y otros no tan amigos a raíz del espectáculo público organizado por la Alcaldía de Medellín para conmemorar el Bicentenario de la Independencia Nacional y con un costo total de $2.200 millones de pesos (US$ 1.100.000, $ 750.000 euros o el salario mínimo de 4.272 personas que trabajen en diez empresas con 427 empleados en promedio, ¿cuántos empleados tiene EPM de salario mínimo?)

La pregunta quiere llamar la atención, igual que lo hiciera una asistente en vivo al espectáculo de pirotecnia, sobre la relación costo-beneficio de un acto de esta naturaleza entendiendo que la ciudad tiene (mantiene) muchísimas necesidades sin resolver y que deberían ser prioridad en la orientación de estos recursos y como casi siempre lo hacemos, la comparación es con comida, pensando en los desvalidos, los que a esa hora podrían estar fascinados con el tronar colorido de la pólvora para luego irse a la cama…debajo de algún puente.

A los productores les pareció genial que fuese un acto callejero, confieso que a mí también: no es si no que programen alguna de estas cosas masivas y la calle adopta una forma diferente con el caminar atropellado de miles de personas dispuestas al mismo asunto (circo dicen los que saben), hay cerveza por todos lados (la llegaron a vender a $ 3.000 en lata), y ventorrillos de fritos (costilla, oreja, papas) que tanto gustan a los paisas (vi pasar muchos de esos platillos de $7.000 ), de los mismos que atiborran el estadio cuando hay fútbol y no distinguen entre rojos o verdes.

Vendiendo cerveza en lata estaba una señora que invirtió el arriendo para ganarse unos pesitos, “ojalá que no llueva, dijo” porque a las 5:00pm hacía un bochorno que amagaba descongelarse pero ¿cómo iba a llover en luna creciente? Podrían pensar mis amigos que la vendedora de cerveza en lata comprometió de forma arriesgada el presupuesto familiar para hacer negocios temporales apostándole a la tradición paisa que no regatea precios cuando son de bebidas. Pienso yo que esta señora, como tras tantas, calcularon bien y este espectáculo les garantizó varios arriendos.

Me sorprendieron además varias cosas: el grito del alcalde implorando a dios para que nos ayude, también hizo lo mismo el Presidente electo pero en él no es sorpresa pues, pertenece a los “santos”; los vítores del público aclamando a su salvador, la cantada del himno nacional (aquí se cantan dos y ambos son “nacionales”) así como la gran cantidad de asistentes. Definitivamente fue un gran espectáculo que disfruté igual que la transmisión del Tour de France, o el campeonato americano de bolos (bowling) o las cinco cámaras de Direct TV para los partidos de Sudáfrica 2010, a propósito ¿cuánto dinero mueve el mundial de fútbol?

Volvamos a los almuerzos de la pregunta porque hice un pequeño cálculo: si cada almuerzo valiera $7.000 con los recursos gastados (como fue pólvora) tendríamos servicio para 314.285 comensales algo así como el 59% de todos los desplazados registrados en Antioquia. Bien podría pensarse que esta cifra y ese porcentaje justifican la crítica acostumbrados como estamos a que todo número con ocho o más ceros nos parezca una desproporción razón por la cual agrego otros “cálculos”.

a) Si a todos los colombianos les tocara financiar esta “enguandia” paisa cada uno aportaría menos de $ 50.

b) Si los “medellinenses” todos fueran a patrocinar esos veinticinco minutos de emoción deberían “hacer vaca” cada uno con $ 1.294, o lo que es lo mismo, un pasaje en bus.

c) El valor del espectáculo es también equivalente a que 92 paisas compraran carro nuevo (Renault Logan) (En SOFASA deben estar pensando en ello).

d) De forma más íntima, los mismos recursos le darían un juego de ropa interior de buena marca (no de “SoloKukos”) a 31.500 mujeres. Tan vanidosas que son imposible que se nieguen a un bono por $ 70.000. Hay que ver cómo gastan las damas en prendas tan diminutas que son inversamente proporcionales a su precio de mercado.

Pero hay también otras cuentas para comparar en el mismo sentido de la pregunta, es decir, ¿qué será mejor? Siempre pensando en el intercambio de miles de millones de...pesos convertidos en almuerzos. (Recuerdo a Marx en el primer tomo de su obra económica y la forma general del valor cuando “todo” lo vuelve equivalente a 20m varas de lienzo), veamos y no juzguen pues sólo son comparaciones:

a) La nueva cárcel del Municipio de Medellín se construyó con una inversión (porque esto queda como un activo) de $ 115.000 millones de pesos y tiene capacidad para 2.474 “internos” lo que da un promedio de $ 46.483.427,65 per cápita. Este valor no cubre el costo del mantenimiento, es decir, de los “almuerzos” que deben recibir mientras dure su estadía, tampoco el costo por servicios públicos ni de los “botones” de este hospedaje transitorio (que también almuerzan). En particular me parece una inversión “muy alta” para sostener un conjunto de personas que decidieron vivir a costa de otros, robando por ejemplo. ¿No es demasiado para alguien que comete un delito?, ¿sería menos costoso una solución más drástica como lo hacen en China? Al fin y al cabo en la ciudad hay muy buenos recursos humanos y físicos si nos basamos en los reportes policiales. Sé que el propósito de las condenas es la disuasión, pero en nuestro caso está probado que se sigue delinquiendo desde el “hospedaje” por lo que el costo no refleja la situación real.

b) Los recursos invertidos en el penal se convertirían en 4.800 Renault Logan aproximadamente (nuevamente en SOFASA se arrancan el cabello). Producir estos vehículos generaría más “almuerzos” para gente que no está interesada en violar la ley, eso incluye a operarios y directivos.

c) La inversión en este penal es equivalente a que todos los habitantes de Medellín aportara cada uno casi $68.000 pesos (diez almuerzos de los regulares) o 52 veces más el aporte por el valor del espectáculo pirotécnico.

d) Se le podría dar a cada desplazado de Antioquia el 42% de un salario mínimo por una vez que le garantizaría 30 almuerzos a una persona.

e) Invito al lector desocupado a que haga otros cálculos, por ejemplo, con el costo de las elecciones en primera y segunda vuelta.

Bueno. Si esto surgió de una crítica termino con el slogan de un comercial de gaseosas que dice: “Mi papá maneja un camión rojo…y también reparte felicidad”. Con ello recuerdo también a estudiosos como Néstor García Canclini que se aventuró a plantear que el consumo no es un concepto “veterinario”, o como en la Biblia: no sólo de pan vive el hombre.

Se necesitan almuerzos claro, pero ¿quién dijo que deben ser tan literales?

JUAN LUIS ÁNGEL